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Displasia

La displasia es una palabra que proviene del griego. Dis : deficiente y Plasia : formación o desarrollo.

Es una patología que afecta a la articulación coxo-femoral (articulación de cadera y fémur) produciendo un daño severo en dicha articulación. Es de carácter degenerativo.

 

Existen varias causas que pueden provocar la displasia: hereditaria (es la que se transmite de padres a hijos), crecimiento excesivo (si el cachorro crece muy rápido hay más probabilidades de que sufra esta enfermedad), malformacione s (defecto en los huesos o músculos de la región de cadera) y alimentación (dietas excesivamente calóricas o déficit de vitaminas).

El diagnóstico de esta enfermedad se obtiene mediante un exámen radiológico.

La edad recomendada para hacer esta prueba a nuestros cachorros es el año y medio, ya que a partir de esta fecha la articulación ya se ha desarrollado. No es recomendable someter a nuestros cachorros a ejercicios intensos antes de esta edad, ya que podría afectar al desarrollo de la articulación negativamente.

 

En casos leves de displasia no es necesaria la cirujía. El tratamiento suele consistir en la administración de analgésicos así como en restringir los ejercicios al perro afectado.

En casos de mayor gravedad se suele utilizar un tratamiento quirúrjico, siempre el que el veterinario considere necesario.

 

Torsión gástrica

El síndrome de dilatación-torsión de estomago ; es una enfermedad aguda de pronóstico muy grave y que debe ser tratada con la máxima urgencia, ya que puede acabar con la vida del perro en cuestión de horas. Su tasa de mortalidad es muy elevada, situándose en los perros tratados a tiempo sobre el treinta o cuarenta por ciento, y en los no tratados en el cien por cien.

 

Aunque las causas no están completamente aclaradas; la teoría más extendida es que debido a la acumulación de gases el estómago se dilata hasta un punto en que los ligamentos que lo fijan no lo sujetan y el peso del bazo, situado pegado al estómago, produce el giro del intestino. Esto provoca un colapso en el riego sanguíneo, ya que las arterias y venas que discurren por el estómago se estrangulan, impidiendo que la sangre llegue a otros órganos vitales, que la sangre se oxigene correctamente y produciendo arritmias cardiacas; derivando finalmente en un shock de fatales consecuencias.

Si bien cualquier perro, sin importar tamaño o raza, puede sufrirla, las razas más propensas a padecer esta enfermedad son aquellas de pecho profundo y estomago distendido y de tamaño grande o moloso.

Aunque no las causas exactas, si se conocen factores que inciden en su aparición; comidas copiosas y en una sola vez, comer demasiado rápido, beber abundantemente y comer antes y después de realizar ejercicio, situaciones de estrés durante la alimentación. También parece existir una predisposición genética.

Los síntomas que suele presentar son:

  • El perro se encuentra inquieto y habitualmente se mira el estomago o al suelo.
  • Tiene dolor e inflamación en la zona abdominal, si se golpea la zona con la mano sonara como un tambor.
  • Intenta vomitar y, o no puede, o solo expulsa saliva espumosa.

La mejor medicina es la prevención, por lo que se recomienda:

  • Dar la comida al menos en dos raciones diarias.
  • Evitar el ejercicio antes y, sobre todo, después de las comidas.
  • Evitar las situaciones de estrés durante la alimentación (perras en celo, perros peleones,…)
  • Utilizar un pienso de gran tamaño para obligar al perro a masticarlo. 
  • Controlar la ingesta de agua después de la comida.
  • No dejar la comida siempre a disposición del animal, pues no sabremos ni cuando ni cuanto habrá comido.
  • Y sobre todo; cuando tengamos la sospecha, acudir urgentemente al veterinario; cuanto antes acudamos mayores serán las posibilidades de sobrevivir de nuestra mascota.

 

© De Abdalajís 2.008